Con la llegada del nuevo año, muchos nos marcamos objetivos y nos sentimos optimistas respecto a nuestro potencial de crecimiento y mejora. Pero para algunas personas —entre ellas, muchos niños con discapacidad—, una «mentalidad fija» les impide marcarse objetivos y creer que pueden alcanzarlos.
Desde hace más de 30 años, los estudios demuestran que los estudiantes con una «mentalidad de crecimiento» están más motivados y obtienen mejores resultados. Una mentalidad de crecimiento se caracteriza por creer que aprendemos de nuestros errores y que podemos hacernos más inteligentes esforzándonos más. En cambio, una persona con una mentalidad fija cree que la inteligencia es algo innato en cada uno, y que practicar más no te hace necesariamente más inteligente, lo que hace que te esfuerces menos.
Como nuestro sistema educativo no se diseñó pensando en las personas neurodivergentes ni en aquellas con discapacidad, muchos de estos alumnos están acostumbrados a rendir menos que sus compañeros. El hecho de sacar notas más bajas de forma constante, de ser sancionados con más frecuencia y de tener que lidiar con ideas discriminatorias sobre sus capacidades contribuye a que se extienda una mentalidad fija entre los alumnos con discapacidad.
Por eso, en The Shadow Project promovemos la mentalidad de crecimiento a través de nuestros programas para estudiantes, como una forma de mejorar su rendimiento académico, su motivación y su salud mental.
Hemos hablado con dos de nuestros profesores colaboradores de toda la vida sobre cómo ayudan a sus alumnos a desarrollar una mentalidad de crecimiento. Brian Post es profesor de educación especial en un aula autónoma de comunicación en el sureste de Portland, y Sarah Stratton es logopeda en el norte de Portland.
¿De qué formas fomentas una mentalidad de crecimiento en tu clase?
Brian: Los alumnos de mi clase de infantil y 1.º de primaria son bastante pequeños, así que abordamos la «mentalidad de crecimiento» de forma sencilla. Si un alumno cree que una actividad le resulta demasiado difícil, ya sea restar o subirse la cremallera del abrigo, los adultos les ofrecemos apoyo y ánimo. Les hacemos saber que pueden hacerlo, que solo tienen que aprender y practicar los pasos, y luego se lo enseñamos y trabajamos con ellos paso a paso. Incluso completar solo el primer paso o los dos primeros puede considerarse un éxito, ya que el alumno ha mejorado al intentarlo.
Sarah: Les hablo a mis alumnos de la importancia de ser estudiantes valientes y de cómo cometer errores nos ayuda a crecer y a aprender. Últimamente he estado trabajando el trino de la «r» en español con algunos alumnos y es un sonido tan complicado que a menudo les da vergüenza intentarlo y sienten que «simplemente no pueden hacerlo». Hemos estado haciendo algunas tonterías, como tumbarnos en el suelo e intentar mantener los músculos de la lengua muy sueltos, flojos y relajados, para que el aire pase rápidamente por la punta de la lengua y la haga vibrar, igual que cuando hacemos el sonido de la frambuesa con los labios. Creo que ponerme en una situación vulnerable, igual que los alumnos, y a veces reírnos de lo difícil que es y de lo ridículo que parece, nos une para seguir intentando trabajar este sonido y refuerza nuestra mentalidad de crecimiento.
¿Cómo puedes saber qué tipo de mentalidad tiene un alumno?
Brian: Creo que la mayoría de los alumnos de entre 5 y 8 años tienen una mentalidad de crecimiento, aunque algunos pueden empezar a desanimarse y desarrollar una mentalidad más fija a medida que se hacen mayores. Al observarlos, se nota su actitud hacia el aprendizaje o a la hora de hacer cosas, sobre todo actividades nuevas o que suponen un reto. Los alumnos con una mentalidad de crecimiento suelen abordar la tarea de varias formas y/o pedir ayuda. Los alumnos que hayan desarrollado una mentalidad más fija quizá solo prueben un enfoque y luego se rindan, o ni siquiera piensen que vale la pena intentarlo. Cuando los alumnos muestran esto, es cuando intentamos desglosarlo como te he dicho antes y les demostramos que pueden aprender y dar cada paso.
Sarah: Los alumnos con una mentalidad de crecimiento no suelen bloquearse, y si lo hacen, puedes animarlos para que vuelvan a un estado más positivo y estén listos para seguir intentándolo. Mis alumnos que se resisten más a hacer tonterías o que se enfadan mucho por tener que intentar algo «otra vez» —porque acaban de hacerlo— suelen estar más atascados. A veces esto solo pasa de una sesión a otra, igual que a todos nos toca tener un mal día, pero otras veces, al revisar mis notas, me doy cuenta de que esta mentalidad fija es más bien una pauta habitual en algunos alumnos.
¿De qué maneras ayudas a tus alumnos a desarrollar esta mentalidad, sobre todo cuando algo «sale mal»?
Brian: Esto puede depender de lo frustrado que se ponga el alumno y de lo alterado que se ponga emocionalmente. Si el alumno sigue siendo racional, entonces hablaría del proyecto enseguida y le explicaría que no tiene por qué ser perfecto, que el resultado es fruto de su máximo esfuerzo y que puede estar bien tal y como está, o que se puede revisar si el alumno cree que debería mejorarse. Si el alumno está demasiado alterado en ese momento, entonces trabajaríamos en estrategias para que se calme y esperaríamos a hablar del proyecto más tarde, cuando esté lo suficientemente tranquilo como para hablar y/o volver a intentarlo.
Sarah: A veces cuento experiencias personales sobre mis propios intentos que no salieron como esperaba, y explicar algunos de los éxitos que tuve después de esa experiencia ayuda a los alumnos. También hablo de cómo hablarte a ti mismo de forma positiva cuando trabajo con alumnos que se sienten derrotados y del poder de «todavía», que además es un libro muy chulo.
¿Hay algo que destaque en tu forma de apoyar a los alumnos en tu clase?
Brian: Me cuesta saberlo, porque hace varios años que no he estado en el aula de otro profe que imparta una clase autónoma. Pero cuando empecé en la escuela primaria Lewis, el director me animó a que mi aula tuviera un aspecto y funcionara de forma similar a una clase de educación general. Me pareció un consejo estupendo, y ha influido en la organización de mi aula y en mi horario diario.

Sarah: No sé hasta qué punto esto es diferente, pero suelo mandar deberes, sobre todo a los alumnos de logopedia, para que puedan ganar «Shadow Bucks». Luego les explico que esto es algo más que una forma de conseguir Bucks. Les explico que cuando practican y piensan en sus sonidos fuera de la clase de logopedia, eso les ayuda a ganar experiencia al intentar y a tener más éxito con los sonidos que quieren mejorar o con las estrategias de habla, y que esta es una forma de avanzar hacia la «graduación» de la logopedia. Practicar solo una vez a la semana conmigo puede hacer que los progresos sean lentos. Además, espero que esto aumente su motivación, sobre todo a medida que empiezan a ver más resultados.
¿Cuáles son algunas de las ventajas de ayudar a un niño a desarrollar una mentalidad de crecimiento?
Brian: Bueno, he visto cómo la mayoría de mis alumnos se benefician de tener una mentalidad de crecimiento, y eso puede hacer que se sientan mejor consigo mismos, que se sientan orgullosos de su trabajo, que mejoren sus relaciones con sus compañeros, que descubran talentos que quizá ni siquiera sabían que tenían y que potencien esos éxitos.
Sarah: Cuando un alumno cree que va a seguir creciendo, aprendiendo estrategias y alcanzando metas a pesar de los contratiempos, y sigue adelante sin rendirse, seguirá creciendo y, a menudo, mucho más rápido que un alumno con una mentalidad fija. Esto puede ser difícil de inculcar a un alumno que se enfrenta a múltiples dificultades de aprendizaje, pero si el profesor puede encontrar un objetivo o una parte de un objetivo más amplio en el que el alumno tenga éxito (quizá más rápido o con mayor facilidad), esto puede empezar a cambiar la mentalidad del alumno. Todos necesitamos saborear el éxito y eso suele animarnos a seguir adelante.
Todos necesitamos saborear el éxito, y eso suele animarnos a seguir adelante.

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